
Te vuelco, me enredas, levitamos
nadamos en lagos de piel
nuestra risa es sal, melodía, caricia
En tus areolas incendiadas
tu piel atrapa mi lengua deslizada
sometida a la escultura de una Diosa en llamas
Comprendemos que la piel tiene agua
ecos del mar que al secarse respiró
© Andrés Alfonso Ramírez Islas/ Todos los derechos reservados/ 2006









